Era el 7 de
marzo de 1739 cuando el Brigadier Silva Paes inició
su gobierno en la Capitanía Santa Catarina, y
quedó al frente del comando militar del distrito.
En la misma época la pesca de ballenas en la
costa de Brasil constituía un gran monopolio
en manos de los grandes comerciantes. Entre 1740 y 1742,
muy próximo a la Freguesia de São Miguel,
fue instalado en la dirección norte un próspero
y considerable núcleo de captura e industrialización
de ballenas llamado "Armação Grande"
o “Nossa Senhora da Piedade”. Dichas instalaciones,
construidas en un área de 5.327 m², hacían
de aquella armazón la más grande y más
importante de nuestra costa y la segunda más
importante del Brasil Colonia.
Alrededor de 1745 se instalaron allí los colonizadores
llegados de las Islas Azores y de Madera, atraídos
por la pesca de ballenas. Con la llegada de otros
portugueses, a partir de 1747, se constituyeron nuevos
pueblos como Fazenda da Armação, Costeira
da Armação, Palmas, Canto, Ganchos y
otros a lo largo de la costa de Santa Catarina. Esos
núcleos de inmigrantes de las Azores y de Madera,
que colonizaron el litoral de dicho Estado, eran concentraciones
de pescadores y pequeños agricultores.
Con la decadencia de la pesca de ballenas, Armação
Grande sufrió una gran evasión de personas,
y alrededor de 1883 restaban sólo 42. Mientras
que, en esa misma época, el pueblo de Ganchos
contaba con 208 habitantes, lo cual señalaba
el crecimiento de dicha localidad y de los demás
pueblos vecinos, a partir de la instalación
de aproximadamente 25 unidades estancieras.
La población de Governador Celso Ramos cuenta
actualmente con 11.600 habitantes aproximadamente.
La pesca es la principal ocupación económica,
pudiéndose afirmar que el setenta por ciento
de la población activa vive de dicha actividad
o está vinculada a ella capturando, manipulando,
industrializando, transportando o comercializando
el pescado. La maricultura también es relevante
ya que abarca un significativo número de personas,
y en este municipio se encuentra la mayor producción
de mejillones de criadero del Estado de Santa Catarina.
Una parte de la población del municipio también
se dedica al área agrícola, concentrada
principalmente en las localidades de Jordão
y Areias. Actualmente el Municipio diversifica su
actividad, que antes era la pesca exclusivamente,
dedicándose de a poco al turismo.
EL NOMBRE ”GANCHOS”
Según la leyenda, le fue dado dicho nombre en
homenaje al “Capitão Gancho” (Capitán
Garfio), pirata que los habitantes más antiguos
afirman que pasó por aquí. Otra hipótesis
es que el nombre se debe a los ganchos retirados de
los árboles para transportar los pescados y poder
cargarlos en las espaldas. A pesar de no saberse exactamente,
la denominación puede haberse ocasionado por
la visión de tres bahías consecutivas
que en conjunto poseen el formato de un gancho. Esta
es la hipótesis más concreta para el nombre
Ganchos.
CULTURA
Ganchos, a pesar de que hayan pasado más de dos
siglos, aún preserva sus creencias y sus tradiciones.
La manera rápida de hablar y el uso de expresiones
y palabras que muchas veces sólo los “gancheiros”
conocen sus significados son el retrato de la cultura
viva dentro del corazón y del alma del pueblo
simple y hospitalero. Aún existen aquellos que
creen en las leyendas transmitidas de generación
en generación como: el lobisón, las brujas,
la “mujer de blanco”, el boi Tatá
y el bicho da Orelha Mole.
Respetan y rinden culto al Día de San Pedro,
a Nuestra Señora de los Navegantes, al Divino
Espíritu Santo, así como recuerdan y
cantan el Boi de Mamão y bailan el pau de fita,
viviendo momentos de sus antepasados. Además
de preservar la cultura, también muestran su
cariño por embellecer sus embarcaciones que
sólo ellos, los pescadores, hijos del mar,
podrían cuidarlas tan bien.
El trabajo en la confección de la criba hecha
a mano, las redes y tarrafa (tipo de red de pesca
utilizada para la pesca artesanal), las canastas de
bambú y los remedios caseros muestran en el
presente un pasado de creatividad y de sabiduría
a muchos de sus hijos que han tenido el privilegio
de aprender.